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A) Lihn, Kant, Bataille, Ronell, Rancière, Ajens, Grisoni (Serres, Derrida, Lyotard, Foucault, Châtelet), Marina, anuario sobre Kant, Birulés (Cruz, Jonas, Bernstein, Wellmer…)

B) Wilde, Paz, Teillier, Poe, Millán, Kusch, Merleau-Ponty, Nietzsche, Deleuze, Derrida

C) Rilke, Hegel, Kant, Flaubert, Maupassant, Arendt, Platón, Lyotard

D) Nietzsche, Platón, Jarry

E) Baudelaire

F) Vallejo, A.Rubio, Böhme, Benjamin, Séneca

G) TODAS LAS ANTERIORES

No solamente vendo mis libros. También cambio de piel. Es así… ecce fortior me…

 

Antonioletti, Mario – Iniciación al estudio de la Divina Comedia – 3000

Aristóteles – De Anima (tr. Alfredo Llanos) – 4000

Aspe Armella, Virgina – El concepto de técnica, arte y producción en la filosofía de Aristóteles – 4000

Baroja, Pío – Opiniones y paradojas – 5000

Bowra, C.M. – The greek experience – 3000

Brinton, Crane – Nietzsche – 3000

Brochard, Víctor – Los escépticos griegos – 8000

Caillois, Roger – Imágenes, imágenes… – 2500

Carr, E.H. – La nueva sociedad – 2000

Chéjov, Anton – La mouette. Ce fou de Platonov. Ivanov. Les trois soeurs – 2000

Comte, Augusto – Primeros ensayos – 5000

Cordero, J.Pedro – Mecánica cuántica – 1500

Cornford, F.M. – Antes y después de Sócrates – 4000

Cottet, Cristian – Carlos Sánchez: la razón de estar gay – 3000

De Sanctis, Francesco – Las grandes figuras poéticas de la Divina Comedia – 4000

Derisi, Octavio M. – Max Scheler: ética material de los valores – 3000

Ferrater Mora, José – Unamuno. Bosquejo de una filosofía – 3000

Fitzgerald – El último magnate – 3000

Fitzgerald, F.S – Tender is the night – 3000

Fitzgerald, F.Scott y Zelda – Cartas de amor y de guerra (1919-1940) – 4000

Fitzgerald, F.S. – Hermosos y malditos – 4000

Frondizi, Risieri – El punto de partida del filosofar – 3000

Galilea, Hernán – La poesía superrealista de Vicente Aleixandre – 3000

Givone, Sergio – La historia de la nada – 6000

Guardini, Romano – El universo religioso de Dostoyevski – 3000

Hollander, Xaviera – Xaviera Supersexo, todas sus técnicas para hacer el amor – 2500

Huxley, Julian – El individuo en el reino animal – 2000

Jaeger, Werner – La teología de los primeros filósofos griegos – 5000

Jaspers, Karl – La filosofía – 2000

Latour, Bruno – La esperanza de Pandora. Ensayos sobre la realidad de los estudios de la ciencia – 6000

Lawrence, D.H. – El amante de Lady Chatterley – 2000

Lawrence, D.H. – Inglaterra, mi Inglaterra – 5000

Mao Tsé-Tung – A propósito de la práctica. En torno a la contradicción – 3000

Meyer, Jean – El campesino en la historia rusa y soviética – 2000

Morand, Carlos – Los adolescentes en la obra narrativa de Aldous Huxley – 2500

Nabokov, Vladimir – The annotated Lolita – 6000

Nuño, Juan (recop.) – Repertorios bibliográficos de filosofía antigua (hasta 1962) – 3000

Onfray, Michel – Politique du rebelle. Traité de résistance et d’insoumission – 5000

Ortega y Gasset, José – Espíritu de la letra – 2000

Ortega y Gasset, José – Estudios sobre el amor – 2000

Paz, Octavio – El arco y la lira – 6000

Rogers, A.K. – A student’s history of philosophy – 6000

Russell, Bertrand – The problemas of philosophy – 4000

Russell, Bertrand – Selected papers of Bertrand Russell – 6000

Salas, Ricardo (coord.) – Pensamiento crítico latinoamericano. Conceptos fundamentales – 5000

San Juan de la Cruz – Poesía. Selección de prosa – 3000

Spranger, Eduardo – Formas de vida – 4000

Steiner, George – Heidegger – 3000

Steinmann, Jean – Pascal – 2000

Stroud, Barry – El escepticismo filosófico y su significación – 3000

Torres Bodet, Jaime – Balzac – 3000

Vásquez, Juan Adolfo – Qué es la ontología – 1500

Vassallo, Ángel – ¿Qué es la filosofía? o De una sabiduría heroica – 2000

Zambrano, María – El hombre y lo divino – 4000

Me encuentro siempre cosas en mis cuadernos antiguos. ¿Por qué no? O sea, pourquoi pas? Sobre todo, ¿por qué no publicarlo aquí?, me digo, ahora. Soy dos y más que dos. A veces tres o cuatro. Aquí se nota. Sobre todo aquí. Nuevamente, una selección. Y algunas intervenciones ensayando mi francés…

- La verdad es un refresco

- Un ángel no puede tropezar con la misma piedra

- Anotar las cosas para que no se me olviden (¡esto mismo que ahora anoto!) es un intento de mantener allí la verdad, el desocultamiento, cuidar este robo al olvido, olvido que es un modo del ocultamiento

- Siempre pensaba que o más bien/ me imaginaba que moría/ trágicamente, o sea/ me imaginaba que rompía/ la promesa más grande/ que uno es,/ que es uno

- Cuando en la teleserie de la vida/ uno cree poder ver escenas del next chapter/ se trata de un hoax (…)

- Considérese esta anécdota de Sartre, de un cierto Sartre, no ya del primer Sartre, ya del Sartre no-fenomenólogo: Sartre se para, se separa para ir al baño en un restaurante y un mesero lo ataja en el camino y le dice, le hace un elogio, y este elogio le dice que él, Sartre, es “la conciencia de la Humanidad”. Sartre, a la altura de las circunstancias, decide cuidar el nombre que se le ha dado y, sin ir al baño, vuelve a sentarse. La conciencia puede comer, pero no ir al baño. Ahora bien, considérese también el textito de Sartre, esto es, del primer Sartre, que se estudia en la cátedra de Filosofía Contemporánea, “Una idea fundamental de la fenomenología”, que es un alegato contra los idealistas (filosofía courante durante la primera mitad del s.XX en Francia), que concebían la conciencia, decía, como un estómago, que pensaban que la conciencia se alimentaba de los objetos, los asimilaba, conciencia omnívora que ne fait que manger, es decir, representar. Con todo, vemos que Sartre, habiéndola criticado en su escritura, cuidó su imagen en público. A esta conciencia, conciencia limpia sobre todo por vergonzosa, podrá preguntársele, cuando volvamos a encontrárnosla: ¿qué almorsartre?

- ¿Lo habrán visto ya? Alex en la Naranja Mecánica reproduce el mito de la Caverna

- Nicolás H., a propósito de Flores secas, de Los Tres: “Con esta canción, yo caché que existía la tristeza”

- “Está bien que quieran acercar el arte a la vida, pero no hay que exagerar” (C. Bertoni)

- Filosofía ilustrada que no “obedece” pero que, en ese sentido, no puede “oír”, no puede someterse al fragen (y otra nota de otra fecha: “¿Qué estaba pensando cuando escribí esto? No tengo acceso a ello”)

- “Es una especie de alegre terrorista cuya arma es el pasado”

- Nos hemos afeitado los dos. Ecce fortior me. Nunc incipit vita nuova

- La Guerra de las Gal(ax)ias

- Puede que la posibilidad de pensar “el Bien en general” sea consustancial a la posibilidad del bien como algo más que el placer: que el placer sea la vivencia del bien (Aristóteles: no hay virtud sin placer), que incluso, luego, la deformación que consiste en un bien que, por definición, no es placentero, tenga que ver esencialmente con la posibilidad teórica (y luego práctica) de la generalización

- Un profesor que te hace una pregunta es como si alguien te sacara a bailar: hay allí que “defenderse” de algún modo. Igualmente, cuando se quiere hacer una pregunta y no se la hace, se queda uno con las ganas, igual que cuando uno no se atreve a sacar a alguien a bailar. Si nunca se tienen ganas de hacer preguntas, si nunca se entusiasma uno en una clase, se le puede a uno preguntar lo mismo que se le preguntaría si fuera a una discotec y no bailara o conversara y estuviera solo allí, mirando: ¿qué haces aquí, qué viniste a hacer?

- Agustín: in via, in patria. Tr. de Kristeva: la seule patrie, c’est le voyage.

- “Llamamos valiente al tipo que hace eso, ¿ven?”. Así habla Aristóteles

- García Morente en su introducción a su traducción de la Crítica del Juicio: “La reflexión sobre el arte y la belleza es tan antigua como el arte y la belleza mismas. En Homero hay una estética (…)”. ¿No había belleza antes de Homero? ¿A qué se llama reflexión? ¿Cuál es la relación entre “reflexión” y escritura? “Reflexionar” sobre la belleza, ¿es preguntarse qué sea lo bello? Y si efectivamente en Homero hubiera una reflexión sobre la belleza, ¿es Homero el origen como para decir “son tan antiguas como…”? Pero, sobre todo, ¿por qué hacer estas grandes afirmaciones enciclopédicas que sólo muestran cuánto sabe el que escribe y previenen de antemano que el lector piense? (…) – Decirle al lector: “¡Ven! ¡Acompáñame, hay algo que quiero que veamos juntos!”, y no traer la cantinela de allá arriba de la montaña. 

- “La metáfora lleva más allá por amor” (C.Vicuña)

- “Lo único que importa es cuidar los comienzos” (G.Mistral)

- “Lo bueno tiene más de mil raíces” (Santiago del Nuevo Extremo)

- No es fácil “entender” la poesía, sobre todo en contraste con la filosofía, porque la poesía o en general la literatura es acción que está allí para ser experimentada o interpretada, explicada incluso, mientras la filosofía, al menos en un sentido moderno, quiere o se quiere explícita, transparente, en algún sentido ab-soluta, autónoma, independiente, ilustrada, adulta: es ilustrada la filosofía anti-poética (?).  - Sería el problema de las filosofías cercanas a la literatura: serían filosofías “performativas”

- “La inteligencia no tiene nada que encontrar, tiene que limpiar. Sólo es buena para las tareas serviles” (S.Weil)

- Spinoza, la vida de los honores es de algún modo la vida de los otros, depende de opiniones ajenas; en esta vida, todas las elecciones son heterónomas (el objeto de deseo y deliberación es el honor) – Aristóteles: la vida de los placeres es autónoma, pero porque no se ha “descubierto” todavía la voluntad, que es ya cristiana: desde una perspectiva tal, en la vida de los placeres la elección es también heterónoma, por cuanto el cuerpo es “un otro” frente al alma; el alma y el cuerpo están en disputa en la voluntad (una es todavía pura, el otro tiende al pecado esencialmente). A Aristóteles quizá en el honor no le preocupa la heteronomía sino otras cosas: que no es una actividad, etc. – Kant, un extremo – Nietzsche: ¡boom! – ¿Y luego…?

- Hay una diferencia entre el modo aristotélico de hacer distinciones (“el alma está dividida en tres”, “los sentidos son cinco”) que tiene un sentido puramente epistemológico y no ontológico, y el modo en que luego los filósofos (ahora acabo de leer a Berkeley, pero vengo leyendo a Tomás) luego “parten” de esas particiones. Aristóteles dice “en esta cosa que llamamos alma podemos distinguir tres partes”, como se pueden distinguir también las “partes” del día (mañana, tarde, noche); sin embargo, el alma, como el día, es una sola, y estas distinciones sólo tienen el uso de ayudar a dar claridad sobre un fenómeno complejo. En adelante, estas distinciones se leerán de modo dogmático, y habrá preguntas sobre, por ejemplo, cómo se “unen” estas partes del alma (Tomás, naturaleza dual del hombre); el fenómeno, un cereza (Berkeley) se reduce a la “suma” de lo que cada sentido percibe. Aristóteles explicaba por qué y a quién llamábamos valiente; luego le preguntan: “Maestro, ¿cómo podré hacer para caber en su definición?” – Mais ici comme ailleurs il s’agit toujours de la présence…

- Alguien me lo dijo, creo que A.G: “Estás para un programa de humo(r)”

- D.B: “Uno refleja sus propias taras en Kant”

- Bakunin andaba con un vokda Absolut en el bolsillo

- On sait si peu et on acte comme si tout savoir était déjà une pris de position voire politique

- Conectores, clichés, frases hechas, son los síntomas de la lengua

Ah!

Apuntes sobre el otro día

Pérez Soto y Hegel. Pérez parecía legitimar cualquier filosofía en tanto la filosofía es el lógos que pone (hacía el gesto con las manos, el gesto de “poner algo”, era un gesto como de meter algo al horno) el fundamento de lo real, el discurso que dice sobre qué está construido lo real. Todas las filosofías, incluso las filosofías del Abgrund (Vicuña) ponen un fundamento (ponen, en este último caso, el no-fundamento como fundamento). Así es que todas las filosofías son modos de lo mismo, de lo mismo que se piensa a sí mismo (no digo esto acusando a nadie), se piensa a sí mismo como diferencia interna, en fin, desde Hegel-Pérez, todas las filosofías (¡así se enojaba Vicuña, con plurales!) remiten a una sola y misma operación “fundante”, que por supuesto Hegel ha sabido identificar (ver) como nada más que, por decir así, el Espíritu mirándose en distintos espejos, o con distintos lentes (unos lo hacen verse feo, otros guapo, otros trasnochado, otros borroso…).

Pero Hegel no está entre la oferta de lentes como los demás filósofos (Spinoza y Leibniz sólo discutieron, sobre nada más y sólo en un par de cartas, sobre óptica): Hegel es el vendedor.

No hay “afuera” de Hegel (Foucault: quizá Hegel esté detrás de la última puerta, Hegel y su sonrisa de padre).

Allegada

Se me olvida que tengo blog. Entro a los blogs de la gente que sabe que tiene blog y encuentro penca cuando no los actualizan. Yo llevo varios meses sin actualizar. Se trata, aquí, de un momento límite: ver que uno mismo es, a veces, también, un otro.  Así que le hago caso al otro otro que tengo adentro (o que más bien me habla desde afuera con mi propia voz) y escribo.

Con esto del cambio de casa, entre las cajas de cosas que dejo allí esperando que algún día puedan llegar a tener un significado significativo, encontré papeles viejos de épocas colegiales y de primer año de universidad, lo que quiere decir que lo que aquí transcribo data de 2004-2005, lo que a su vez quiere decir que yo tenía entre dieciséis, diecisiete y dieciocho años. Me reconozco en lo que allí escribo pero sobre todo reconozco a otros, otra vez. A continuación, una selección.

A. De la misma manera en que distintas manifestaciones del cuerpo son eventualmente interpretadas por científicos visionarios y ciertamente muy imaginativos, y transformadas en síntoma y [finalmente] en enfermedad, se va forjando nuestra historia. Sería posible hacer una sintomatología de la Historia. Aventuro un título: “La Historia como enfermedad”.

B. Se muere mil veces. Desde que se nace, hasta años después de que se deja de respirar, no se cesa de morir (agregado contemporáneo: lo mismo puede decirse del nacer)

C. Tener la conciencia de la muerte más allá de lo macabro y del gusto. Sentir verdaderamente que esta vez que escribo, esta vez que te miro, es la última.

D. Toda sonrisa es una tragedia: toda sonrisa es irrupción de la Nada por medio de la Belleza.

E. ¿Qué relación podrá haber entre la muerte y la victoria? (“Estas son mis últimas palabras” v/s “Esta es mi última palabra”: la diferencia entre la muerte y la victoria es numérica)

F. ¿”Volver a lo natural”? ¿Y qué tal si “lo natural” no se ha dado nunca?

G. Vivir es impregnarse e impregnar.

H. La muerte de otro es siempre también la muerte de uno [mismo]. Ha muerto mi padre: nadie ya podrá verme, interpretarme desde “su” perspectiva: a todas luces, ya no tengo padre, ya no hay la “esencia” paternal [en mi vida]. Así nos vamos desgajando, abandonando este mundo de a pedacitos.

I. Todo el mundo tiene el gusto por la tristeza. No todo el mundo tiene hacia “lo triste”.

J. “Las aguas inundaron la tierra por ciento cincuenta días. Y Dios se acordó de Noé y de todas las fieras salvajes y de los otros animales que estaban con él en el arca. Dios hizo soplar un viento sobre la tierra, y las aguas descendieron”. La posibilidad de que, como entonces, Dios esté desatento, olvidado, mirando hacia otro lugar es escalofriante.

K. A propósito de Job: Dios es un pedante que se niega a conversar.

L. Confeccionar una Enciclopedia que describiese las muertes de nuestros grandes sabios, acaso para guiar, mayormente por curiosidad.

M. Tanto amó Dios al mundo que nos dio a su propio hijo, uno de sus hijos, su representante, su abogado, su testaferro.

N. “Inclinaba la cabeza a la manera de Alejandro, tenía siempre la bragueta abierta como Cervantes, y como Montaigne no sabía contar, ni en cifras ni con los dedos” (Lichtenberg). Habría que agregar que el pobre tipo además ceceaba, como Aristóteles.

Ñ. Que el amor es más fuerte, lo concedo. Pero nadie ama a nadie.

 

Inciso genealógico

Agrego ahora, a modo de ilustración, tres pequeños poemas de mi abuelo Mario Garbarini Woodhouse, muerto antes de cumplir treinta y nueve años, cuando su hija, mi madre, no tenía todavía ocho. Esto es durante los sesenta. Tengo que confesar que, con ellos, algo antiguo se estremece en mí.

A.
He querido escribir sobre las cosas
que puedan sacarme de este estado
que en las noches en mi espíritu reposa;
¡Y sólo me contento con haberlo intentado!
Nunca puedo escribir algo que no sea mío,
que no sufra y sienta por las venas
torturándome el alma, amargo y sombrío,
¡nunca escribo nada que no sea penas!

B.
Oh, Alejandro, Macedonia es
muy poco para Bucéfalo

C.
Soy el capitán de mi barco imaginario
navegando a toda vela tras el viento
capitán herido, de mil años, viejo Mario,
ha llegado la hora. Ya era tiempo.-
Larga el ancla.- El rumor de las cadenas
reemplazará el cantar del viento

Leo a John Moore, el evangelio de Lucas y el de Mateo (Jesús me cae bien, un deslenguado) y a Matthieu Ricard, recientemente declarado el hombre más feliz del mundo, como me hizo saber C. Ricard es el hijo budista que le salió a Revel. Revel me carga desde siempre, desde que leí su “¿Para qué filósofos?” y más recientemente su “Descartes, inutile et incertain” que viene de apéndice a mi edición del Discurso del Método. Es un liberal de mierda. También estoy leyendo a Nietzsche, pero al Nietzsche de los anarcos gringos. Y escucho a Spinetta de 1973, el disco Artaud, que está un poco de moda pero que no por eso deja de emocionar. Salgo en la noche en bicicleta y canto.

Por alguna razón, todo esto que enumero me hace sentir más en la tierra. He sido botado a místico siempre (más de alguna vez Cioran me quitó el sueño). No sé qué resulte de todo esto. Por lo pronto, que alguien me cante que “todas las hojas son del viento” con una voz tan suave me hace ver muchos colores, imágenes, verdades.

pescadorabioso.jpg

Goldmaniana

La de Sinapsis es la segunda entrevista que nos hacen. La primera era un proyecto de unos universitarios cuyo resultado nunca llegamos a ver. En esa yo hablaba de repente. En esta no digo nada, aparezco de papel tapiz, sonriendo y aprobando el discurrir abufomiano. A mí siempre me asombra la capacidad oral de mi compañero, esa manera que tiene de estar siempre atento a lo que está diciendo y a lo que falta por decir. Yo, por mi parte, funciono mejor en la conversación privada. Son las cosas de la vida.

Esta era mi anterior ponencia. Quien se dé el tiempo de leer las dos podrá ver que, siendo ambras muy parecidas en su espíritu, son muy diferentes en su “dificultad”, por decir así.

Por lo general la gente que lee esta la encuentra media fome. A mí me gusta mucho. Hay que tener buen ojo para leer y ser lo menos superficial posible. En serio lo digo. Continuar leyendo »

Quiero mantener mi blog vivo porque pienso que puede servir para algo. Últimamente he visto algunos blogs y creo que me inspiré [o no]. Publico la ponencia que escribí para el Congreso de Hermenéutica Libertaria [la página la tienen botadísima, por cierto, casi como este blog]. Tenía otra escrita, que también voy a subir en algún momento. Pero la cambié porque dadas las conversaciones y el griterío introductorio del primer día, al día siguiente mi ponencia hubiera sido asombrosamente insípida y hasta amarga. Así que me quedé en la noche escribiendo lo que me parecía que yo tenía que escribir y reemplacé, como aconseja N., el “yo debería…” por el “es preciso que yo…”. A ver si a alguien le entretiene tanto como a mí. Continuar leyendo »

Maladie

No tengo nada que decir. Esta sí que es paradoja. El mundo griego se estremeció con “miento”. Foucault, con “hablo”. “No digo nada” se parece a las dos.

Una literatura del no decir nada es perfectamente posible.

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