Me encuentro siempre cosas en mis cuadernos antiguos. ¿Por qué no? O sea, pourquoi pas? Sobre todo, ¿por qué no publicarlo aquí?, me digo, ahora. Soy dos y más que dos. A veces tres o cuatro. Aquí se nota. Sobre todo aquí. Nuevamente, una selección. Y algunas intervenciones ensayando mi francés…
- La verdad es un refresco
- Un ángel no puede tropezar con la misma piedra
- Anotar las cosas para que no se me olviden (¡esto mismo que ahora anoto!) es un intento de mantener allí la verdad, el desocultamiento, cuidar este robo al olvido, olvido que es un modo del ocultamiento
- Siempre pensaba que o más bien/ me imaginaba que moría/ trágicamente, o sea/ me imaginaba que rompía/ la promesa más grande/ que uno es,/ que es uno
- Cuando en la teleserie de la vida/ uno cree poder ver escenas del next chapter/ se trata de un hoax (…)
- Considérese esta anécdota de Sartre, de un cierto Sartre, no ya del primer Sartre, ya del Sartre no-fenomenólogo: Sartre se para, se separa para ir al baño en un restaurante y un mesero lo ataja en el camino y le dice, le hace un elogio, y este elogio le dice que él, Sartre, es “la conciencia de la Humanidad”. Sartre, a la altura de las circunstancias, decide cuidar el nombre que se le ha dado y, sin ir al baño, vuelve a sentarse. La conciencia puede comer, pero no ir al baño. Ahora bien, considérese también el textito de Sartre, esto es, del primer Sartre, que se estudia en la cátedra de Filosofía Contemporánea, “Una idea fundamental de la fenomenología”, que es un alegato contra los idealistas (filosofía courante durante la primera mitad del s.XX en Francia), que concebían la conciencia, decía, como un estómago, que pensaban que la conciencia se alimentaba de los objetos, los asimilaba, conciencia omnívora que ne fait que manger, es decir, representar. Con todo, vemos que Sartre, habiéndola criticado en su escritura, cuidó su imagen en público. A esta conciencia, conciencia limpia sobre todo por vergonzosa, podrá preguntársele, cuando volvamos a encontrárnosla: ¿qué almorsartre?
- ¿Lo habrán visto ya? Alex en la Naranja Mecánica reproduce el mito de la Caverna
- Nicolás H., a propósito de Flores secas, de Los Tres: “Con esta canción, yo caché que existía la tristeza”
- “Está bien que quieran acercar el arte a la vida, pero no hay que exagerar” (C. Bertoni)
- Filosofía ilustrada que no “obedece” pero que, en ese sentido, no puede “oír”, no puede someterse al fragen (y otra nota de otra fecha: “¿Qué estaba pensando cuando escribí esto? No tengo acceso a ello”)
- “Es una especie de alegre terrorista cuya arma es el pasado”
- Nos hemos afeitado los dos. Ecce fortior me. Nunc incipit vita nuova
- La Guerra de las Gal(ax)ias
- Puede que la posibilidad de pensar “el Bien en general” sea consustancial a la posibilidad del bien como algo más que el placer: que el placer sea la vivencia del bien (Aristóteles: no hay virtud sin placer), que incluso, luego, la deformación que consiste en un bien que, por definición, no es placentero, tenga que ver esencialmente con la posibilidad teórica (y luego práctica) de la generalización
- Un profesor que te hace una pregunta es como si alguien te sacara a bailar: hay allí que “defenderse” de algún modo. Igualmente, cuando se quiere hacer una pregunta y no se la hace, se queda uno con las ganas, igual que cuando uno no se atreve a sacar a alguien a bailar. Si nunca se tienen ganas de hacer preguntas, si nunca se entusiasma uno en una clase, se le puede a uno preguntar lo mismo que se le preguntaría si fuera a una discotec y no bailara o conversara y estuviera solo allí, mirando: ¿qué haces aquí, qué viniste a hacer?
- Agustín: in via, in patria. Tr. de Kristeva: la seule patrie, c’est le voyage.
- “Llamamos valiente al tipo que hace eso, ¿ven?”. Así habla Aristóteles
- García Morente en su introducción a su traducción de la Crítica del Juicio: “La reflexión sobre el arte y la belleza es tan antigua como el arte y la belleza mismas. En Homero hay una estética (…)”. ¿No había belleza antes de Homero? ¿A qué se llama reflexión? ¿Cuál es la relación entre “reflexión” y escritura? “Reflexionar” sobre la belleza, ¿es preguntarse qué sea lo bello? Y si efectivamente en Homero hubiera una reflexión sobre la belleza, ¿es Homero el origen como para decir “son tan antiguas como…”? Pero, sobre todo, ¿por qué hacer estas grandes afirmaciones enciclopédicas que sólo muestran cuánto sabe el que escribe y previenen de antemano que el lector piense? (…) – Decirle al lector: “¡Ven! ¡Acompáñame, hay algo que quiero que veamos juntos!”, y no traer la cantinela de allá arriba de la montaña.
- “La metáfora lleva más allá por amor” (C.Vicuña)
- “Lo único que importa es cuidar los comienzos” (G.Mistral)
- “Lo bueno tiene más de mil raíces” (Santiago del Nuevo Extremo)
- No es fácil “entender” la poesía, sobre todo en contraste con la filosofía, porque la poesía o en general la literatura es acción que está allí para ser experimentada o interpretada, explicada incluso, mientras la filosofía, al menos en un sentido moderno, quiere o se quiere explícita, transparente, en algún sentido ab-soluta, autónoma, independiente, ilustrada, adulta: es ilustrada la filosofía anti-poética (?). - Sería el problema de las filosofías cercanas a la literatura: serían filosofías “performativas”
- “La inteligencia no tiene nada que encontrar, tiene que limpiar. Sólo es buena para las tareas serviles” (S.Weil)
- Spinoza, la vida de los honores es de algún modo la vida de los otros, depende de opiniones ajenas; en esta vida, todas las elecciones son heterónomas (el objeto de deseo y deliberación es el honor) – Aristóteles: la vida de los placeres es autónoma, pero porque no se ha “descubierto” todavía la voluntad, que es ya cristiana: desde una perspectiva tal, en la vida de los placeres la elección es también heterónoma, por cuanto el cuerpo es “un otro” frente al alma; el alma y el cuerpo están en disputa en la voluntad (una es todavía pura, el otro tiende al pecado esencialmente). A Aristóteles quizá en el honor no le preocupa la heteronomía sino otras cosas: que no es una actividad, etc. – Kant, un extremo – Nietzsche: ¡boom! – ¿Y luego…?
- Hay una diferencia entre el modo aristotélico de hacer distinciones (“el alma está dividida en tres”, “los sentidos son cinco”) que tiene un sentido puramente epistemológico y no ontológico, y el modo en que luego los filósofos (ahora acabo de leer a Berkeley, pero vengo leyendo a Tomás) luego “parten” de esas particiones. Aristóteles dice “en esta cosa que llamamos alma podemos distinguir tres partes”, como se pueden distinguir también las “partes” del día (mañana, tarde, noche); sin embargo, el alma, como el día, es una sola, y estas distinciones sólo tienen el uso de ayudar a dar claridad sobre un fenómeno complejo. En adelante, estas distinciones se leerán de modo dogmático, y habrá preguntas sobre, por ejemplo, cómo se “unen” estas partes del alma (Tomás, naturaleza dual del hombre); el fenómeno, un cereza (Berkeley) se reduce a la “suma” de lo que cada sentido percibe. Aristóteles explicaba por qué y a quién llamábamos valiente; luego le preguntan: “Maestro, ¿cómo podré hacer para caber en su definición?” – Mais ici comme ailleurs il s’agit toujours de la présence…
- Alguien me lo dijo, creo que A.G: “Estás para un programa de humo(r)”
- D.B: “Uno refleja sus propias taras en Kant”
- Bakunin andaba con un vokda Absolut en el bolsillo
- On sait si peu et on acte comme si tout savoir était déjà une pris de position voire politique
- Conectores, clichés, frases hechas, son los síntomas de la lengua
Ah!